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No hacen falta invasiones para someter un pueblo
Por Eduardo Rosa
Rebanadas de Realidad
Buenos Aires, 27/03/08.
El martes los argentinos asistimos a la muerte definitiva de lo
que podría llamarse "objetividad periodística" para escuchar y
ver por las pantallas un monocorde libreto escrito con poca
imaginación pero con una unanimidad de lenguaje que asombra.
Pero esto no es casual.
Los medios de comunicación han tomado el lugar que antes
ocupaban las fuerzas armadas y son los nuevos misiles en una
guerra de engaños.
Engaños pre-fabricados y dirigidos a crear en la imaginación
colectiva el siguiente escenario:
Hay una sublevación generalizada.
El gobierno no actúa porque está acorralado Y si se decidía
ceder a lo pretendido:
Ya no hay gobierno.
El camino para todo es la presión.
Esto no es nuevo, ya se hizo para desestabilizar a Allende en
Chile con la huelga de camioneros, que ahora se sabe por
documentos desclasificados que fue fogoneada desde la embajada
Norteamericana.
Y se está ensayando con el deslinde entre la Bolivia rica y
pobre.
La lección es "NO SE DEBE - EN HISPANOAMÉRICA - PRETENDER SER
ESTADO-NACIÓN MÁS ALLÁ DE LO FORMAL".
¿Cómo nos engañan?
Los medios comenzaron su desinformación: Vimos como los
PIQUETEROS, ya no eran los que interrumpían las rutas sino los
que las querían usar. Los que las taponaban pasaron a llamarse
PRODUCTORES.
Vimos que tapar todas las rutas del país con el propósito
manifiesto de establecer lo que antes se llamaba BLOQUEO, y que
lo hacía una escuadra enemiga a la que había que combatir a
cañonazos ahora es una inocente PROTESTA, que debe respetarse y
abrirse cediendo a sus pretensiones. A eso lo llaman
manifestarse.
El bloqueo tiene el propósito confeso de RENDIR POR HAMBRE, como
en una guerra. Una guerra entre compatriotas.
Vimos que cinco mil personas eran, para la TV "el pueblo de
Buenos Aires", fotografiados con planos cerrados y nunca de
arriba para que parezcan una multitud. (80.000 evangelistas días
antes fueron solo eso: evangelistas).
Vimos que otras personas que decidieron contramanifestarse, para
que no se dijera que TODOS los porteños pensaban igual pasaron a
llamarse los piqueteros de D'Elia, porque debían ser presentados
como feos, sucios y malos. Entonces la cuestión se centró en
"PIQUETEROS CONTRA VECINOS", como si esos llamados
reiteradamente "los piqueteros de D'Elía" no fueran vecinos y no
se hubiesen también autoconvocado. No eran "gente", eran otra
cosa.
¿Y en las rutas que pasaba?
Según los medios pertenecientes monopólicamente a Clarín o La
Nación estaban por un lado los "campesinos", las rubias
"familias Ingalls" como lamentablemente los vio la Carrió,
mientras los otros, los impresentables, los feos sucios y malos
perdían sus jornadas de trabajo con los camiones parados. Los
buenos podían tajear las cubiertas de los camiones, mientras mil
cámaras estaban esperando una, aunque sea una reacción de los
camioneros para caerles con todo el peso de la opinión
parcialmente informada.
Mientras la numerosa porción de la clase media, la consumidora
de zonceras, como lo definió Jauretche, los TILINGOS que siempre
aspirantes a ser aceptados como parte de la clase "gerente" se
sintieron llamados no ya a defender intereses que no eran suyos
sino a algo más audaz: A VOLTEAR EL GOBIERNO. Vislumbraban un
futuro donde ellos también integrarían las clases privilegiadas.
Y para eso hay que mostrarse lejos de los ordinarios.
No saben, nunca supieron, que esos fashion son huecos y
efímeros.
Hubo alguna algarabía en los barrios más conspicuos, pero en los
demás el silencio era profundo. No es que allí la gente
estuviese a favor o en contra de una medida económica que no
podían sopesar. Es que la gente estaba reconociendo que los que
se manifestaban, y los medios querían hacer aparecer como
UNANIMIDAD. Ya los conocían. Los habían visto gritar en las
calles justo en los peores momentos. Y también habían sentido su
desprecio y su pretendida superioridad.
¿Y ahora que sigue en el libreto de los medios?
Ahora esperan EL SAQUEO. Miran el tablero de ajedrez y prevén el
próximo movimiento. Tal vez ya lo estén organizando, no es
difícil hacerlo.
Entonces habrán derrotado todas las esperanzas de este pueblo y
por sacudón, habrán dado una lección a los otros pueblos que
pretenden políticas propias.
No esperemos más, mostremos que HAY SALIDA, no nos quedemos
hipnotizados frente e la TV mentirosa.
Enviado por: Alicia Ester <aliesterar@yahoo.com.ar>
Buenos Aires, Argentina
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