Aniversario de la ciudad más antigua de la Argentina
Desde Santiago del Estero
partieron las expediciones españolas que fundaron las ciudades más
importantes de la Argentina, a partir del siglo XVI. Recientes estudios
descubrieron que esta región, además, formaba parte de civilizaciones
aborígenes con un arte muy evolucionado y una cultura original, a la cual se
adjudican miles de años de antigüedad.
Fotos: @DIN y
Diario Panorama.
@DIN,
25 de Julio de 2007 - A las 12:00 de anoche tuvo
uno de sus puntos más altos el brillante mes de festejos que vivió la
provincia de Santiago del Estero, con motivo de celebrar los 454 años de su
fundación hispánica. Grandes espectáculos y ceremonias, fiestas o encuentros
de profundo significado simbólico se efectuaron durante los últimos 30 días,
mientras miles de turistas de todo el país y el extranjero recorrieron consntantemente la ciudad. Con su capacidad hotelera colmada y los pasajes
agotados desde Buenos Aires, Córdoba y otras ciudades, los santiagueños
vivieron a pleno su fiesta de cumpleaños, bajo un clima generalmente
benévolo.
Ferias de Artesanos, Marchas de Sulkis en Icaño, Marcha de los Bombos en la
Capital -con miles participantes-, mantuvieron un clima de constante alegría
durante todo este mes. A ello se sumaron las presentaciones de libros,
peñas, espectáculos folklóricos, teatrales y musicales de todo tipo, sin
dejar de lado por cierto decenas de presentaciones teatrales gratuitas para
niños, en plazas y calles.
Ayer por la mañana, una gigantesca Intervención Teatral se lanzó a las
calles de la ciudad, abarrotadas de público. Numerosos grupos de teatro
locales interpretaron diferentes números para solaz de los espectadores.
Máscaras en las calles.
Cantores improvisados, malabaristas, clowns, la fantasmagórica mujer de
blanco, chismosas del siglo pasado, gente que se cree monos o perros y hasta
el mismísimo Homero Manzi, entre muchos otros personajes coloridos fueron
los protagonistas de la ya tradicional Intervención Teatral que llenó las
calles de nuestra ciudad de magia e imaginación por unas horas.
Los elencos del Teatro Universidad Nacional de Santiago del Estero (Tunse),
Teatro Universidad Católica de Santiago del Estero (Tucse), Teatro Municipal
(TEM), Hacha y Quebracho y Teatro La Casa fueron los protagonistas de esta
ocupación de los espacios del centro de la muy Noble y Leal Ciudad Madre.
Las performances que presentaron los artistas reflejaron el espíritu de la
expresión de Chaplin y, fundamentalmente, el leit motiv de este año:
"Santiago, una ciudad con memoria". Para parafrasear a Charles, nuestros
actores rieron e hicieron reír, bailaron e hicieron bailar, lloraron e
hicieron llorar, pero ante todo, vivieron e hicieron vivir intensamente a
los santiagueños y turistas un momento de esparcimiento y también de
reflexión.
Apelando a las distintas estéticas, los actores nos hicieron viajar en el
tiempo al exhibirnos a personajes de época; nos permitieron ver a Homero
Manzi por las peatonales de Santiago; nos infundieron miedo al "revivir" a
la mujer de blanco; saltamos al ritmo que nos imponían los murgueros y hasta
nos encontramos con el capitán pirata Jack Sparrow desplazándose en zancos.
Yan Pilán y el Teatro La Casa.
Mientras que las chicas de Mullieribus cantaban "A brillar mi amor", la
gente bailaba jubilosamente. Con chacareras y escondidos, Jorge Luis y Pablo
Carabajal, acompañados por Hugo "Cuervo" Pajón (bandoneón), hacían vibrar a
la concurrencia, lo mismo que Rumores de Milonga con su tributo a Manzi. También
el conjunto musical del Teatro La Casa, integrado por percusión, batería,
bajo y voces, recibió los aplausos de la concurrencia ya cerca del mediodía.
Al tiempo que los chicos de Sombras y Trapos exhibían su "Coplatíteres", el
público se deleitaba con las ocurrencias de estos títeres que remedan al Dúo
Coplanacu, entre otros. Mientras Adrián Martínez Ramallo y La Mueca nos
hacían saltar de aquí para allá al ritmo de tambores, los integrantes de La
Repercuta batían parches e invitaban a celebrar.
Todo empezó a las 10.45, desde el edificio municipal, y concluyó a las
13.13, con un abrazo simbólico a la plaza libertad. Mucha imaginación para
un show de infinitos colores y mensajes.
Anoche, Claudio Acosta, Horacio Banegas, el dúo Suárez Palomo y un gran
número de artistas destacados alegraron la fiesta que convocó a miles de
turistas y santiagueños. Un impresionante show de fuegos artificiales
cautivó a los presentes que no se amedrentaron por la noche fría del martes.
Este miércoles, la jornada festiva continúa con el desfile cívico y militar
y la fiesta en el Parque Aguirre. Diego Torres, León Gieco y un gran número
de artistas de trayectoria nacional e internacional coronarán un mes a pura
fiesta y alegría. El icónico Leo Dan fue el responsable de cerrar el
espectáculo.
Ni el estruendo de los fuegos artificiales pudo acallar el griterío de la
gente cuando el cielo se iluminó a pleno. Asistieron el gobernador Gerardo
Zamora y el intendente Julio Alegre.
Una multitud
encabezada por el Gobernador recibió el Día de Santiago del Estero frente a la Catedral.
La noche volvió a llenarse de música y color cuando dieron las 21. En la
intersección de Libertad y 24 de Septiembre se llevó a cabo la vigilia
aniversario, esperando un nuevo cumpleaños de la ciudad. Una nueva fiesta se
vivió en la "Madre de Ciudades", en donde los santiagueños y turistas se
agolparon para vivir esta bienvenida a un nuevo año, que comenzó con la
participación de reconocidos artistas del medio, quienes animaron e hicieron
disfrutar de una gran noche.
Claudio Acosta actuó en un primer momento, luego Horacio Banegas, quien
recorrió un amplio repertorio, desde sus canciones más actuales hasta
aquellas que se han convertido en éxito y fueron conocidas por todos. Luego
fue el turno del Dúo Suárez Palomo, que con humor y folclore animó la espera
hacia la medianoche, para cantarle el feliz cumpleaños a la ciudad. Ya cerca
de la hora cero, se realizó la representación teatral "Salud Santiago", que
junto a Cuty y Roberto Carabajal vieron nacer el 25 de julio un nuevo
aniversario de la "Madre de Ciudades".
Párrafo aparte para el show de fuegos artificiales, que iluminaron el cielo
santiagueño con los más diversos colores, un espectáculo que duró más de
veinte minutos y que por momentos le dio vida a los edificios más históricos
que tiene la ciudad, como la Catedral Basílica, el Cabildo y la tan visitada
plaza Libertad.
Más de cuarenta artistas santiagueños completarán la grilla de los
confirmados para el festival aniversario que tendrá lugar hoy, desde las 14,
junto a otras figuras consagradas, en el monumento a Francisco de Aguirre
(avenida Costanera y Pozo de Vargas, en el parque Aguirre).
Horarios para hoy 25 de Julio
12: Proyección de videos
14: Raly Barrionuevo
15: Los Guaraníes
16: Sergio Galleguillo y Los Amigos
17: Dúo Coplanacu
18.30: Oscar Esperanza "Chaqueño" Palavecino.
20: Carlos "Peteco" Carabajal.
21.30: León Gieco.
23: Néstor Garnica.
24: Diego Torres
León Gieco fue declarado ayer por el intendente Julio Alegre, como Huésped
de Honor en Santiago, distinción que el músico oriundo de Cañada Rosquín
(Santa Fe) agradeció. Después de recibir el decreto original de manos del
jefe comunal, Alegre también le obsequió al cantante una artesanía
santiagueña.
Seguidamente, el lord mayor le contó a Gieco, en el marco de una conferencia
de prensa, que en el 2007 desde el municipio se generó "una suerte de
explosión cultural que hoy habla toda la República Argentina".
Alegre compartió la comparación que hizo Gieco, a poco de su arribo, de
Santiago con la ciudad norteamericana de Nashville, ciudad de la música folk,
donde se junta la gente a tocar en las calles y todos conocen las canciones.
"Está totalmente acertado en ese sentido", encomió Alegre. La Marcha de los Sulkis, en Icaño.
Por su parte, el autor de "Por favor, perdón y gracias", su último disco,
agradeció la invitación para participar de los festejos centrales por el
454º aniversario de la fundación de la ciudad. Gieco actuará hoy en el
festival que tendrá lugar en el monumento a Francisco de Aguirre.
Al referirse a la declaración de Huésped de Honor, el creador de la obra
integral "De Ushuaia a La Quiaca" remarcó: "Me llena de honor esta mención,
esta calificación por que me da más compromisos para componer más canciones.
Me siento honrado. Es un día inolvidable para mí y estoy muy orgulloso de
estar acá. Muchas gracias a todos".
También habló de sus proyectos, entre los que incluye la filmación de "Para
qué quiero pies si tengo alas", un filme de camino (road movie, en la jerga
cinematográfica) que grabará en gira con artistas con capacidades
diferentes. Refirió de su pasión por la chacarera, y destacó que después del
tango es la música fundamental que se posicionará a nivel internacional.
Confesó su amor filial con Sixto Palavecino, a quien consideró "el premio
Nobel de la humanidad, un ser planetario maravilloso". Refirió su amistad
con Elpidio Herrera, para quien produjo un CD, y con "Motta" Luna, con quien
cantará hoy "Sufrida tierra mía", tema de Luna, que además grabó Mercedes
Sosa.
Zamora departió con "Vitillo" Ábalos
El gobernador Gerardo Zamora recibió en su despacho, durante el mediodía de
ayer, al reconocido folclorista santiagueño "Vitillo" Ábalos. El músico fue
integrante del famoso conjunto Los Hermanos Ábalos, quienes se constituyeron
en un emblema cultural de la provincia en los años 50.
De acuerdo con la información oficial, en la charla Víctor Manuel "Vitillo"
Ábalos le comentó a Zamora que estaba "muy contento" de participar de un
nuevo aniversario de la ciudad y destacó la "importancia del despliegue
cultural que ha generado esta conmemoración entre los propios santiagueños y
los turistas".
El encuentro resultó "ameno y cordial", lo que le permitió al folclorista
entregarle un presente y relatarle al gobernador las vivencias del grupo
musical que durante varias décadas recorrió los escenarios del país y del
exterior llevando el mensaje de la santiagueñidad.
Prosiguiendo con su actividad protocolar, el mandatario provincia por la
tarde recibió al coronel Carlos María Ricciardi, comandante de la V Brigada
Mecanizada General Belgrano con asiento en la Ciudad de Salta.
Una multitud se reunió
a festejar cada día de este mes en la ciudad.
Información relacionada Historia de
Santiago del Estero
(Fragmentos)
Por: Guillermo Adolfo Abregú
"Madre de Ciudades"
El nacimiento de la ciudad de Santiago del Estero en 1553, es un hecho que
continúa prestándose a la discusión en la actualidad por las singulares
características que lo rodearon. "Fundación" o "traslado" de la ciudad es el
tema que ha dividido siempre la opinión de historiadores y estudiosos.
Como se sabe, en 1952, la Academia Nacional de la Historia, dictaminó que el
capitán Francisco de Aguirre fundó la ciudad de Santiago del Estero el 25 de
julio de 1553. Fallo basado en citas documentadas, pero carente de un acta
fundacional o documento preciso de aquel entonces que diera fe del hecho
trascendente, como lo fue, por el contrario, el hallazgo en el Archivo
Nacional de Sucre (Bolivia) de parte del acta de fundación de la Ciudad del
Barco en su primer asentamiento, efectuado el 29 de junio de 1550 por Juan
Núñez de Prado.
Desde luego, existen referencias posteriores de los cabildantes de Santiago
del Estero acerca del establecimiento de ésta ciudad realizado por Francisco
de Aguirre. Pero las mismas datan de muchos años más tarde y, en todo caso,
con citas que dieron lugar a sostener tanto el 25 de julio como el 23 de
diciembre de 1553 como fecha fundacional.
No obstante, las aseveraciones de mayor peso para determinar la fecha del
último traslado de la Ciudad del Barco y nacimiento de Santiago del Estero,
tuvieron por sustento las actas capitulares de 1590 que daban cuenta que el
25 de julio de 1553, Francisco de Aguirre "mudó esta Ciudad (del Barco) e le
puso por nombre Santiago". Otras actas capitulares de 1700 y 1774 aludían a
esa fecha como la de la "fundación" de la ciudad.
Lo cierto es que Santiago del Estero, a partir de entonces quedó asentada
definitivamente y sin revocatorias posteriores que pudieran torcer lo
actuado por Francisco de Aguirre. Aún teniendo en cuenta que en 1555 la
Audiencia de Lima mandaba reponer como gobernador a Núñez de Prado, de quien
-misteriosamente- nunca más se supo nada, pues también cabe señalar que en
1563, Francisco de Aguirre fue nombrado gobernador por el virrey del Perú,
Diego López de Zúñiga y Velasco. Por otra parte, el 19 de febrero de 1577,
el Rey Felipe II, le concedió a Santiago del Estero un Escudo de Armas y el
título de "Muy Noble", lo cual bien podría sostenerse como una confirmación
institucional de la nueva ciudad que sucedía a la del Barco 3º. No obstante,
se sostienen argumentos en contrario que apuntan a restituirle los méritos
fundacionales a Juan Núñez de Prado.
Las primeras expediciones al Tucumán
Según la historiografía publicada, en 1527, Sebastián Gaboto, que había
fundado en el litoral el fuerte de Sancti Spíritu, envió una reducida
expedición a la región llamada Tucumanahao (en alusión a un cacique indígena
de nombre Tucma), regresando al poco tiempo sin novedades acerca de lo que
buscaban encontrar: una tierra de riquezas con fabulosos tesoros de la que
se hablaba y había despertado la ilusión de los conquistadores españoles
desde su llegada al Nuevo Mundo.
Inmensa región la del Tucumán, Juríes y Diaguitas. Se la concebía entonces,
aunque aún imprecisamente, desde el extremo sur del Perú y de la actual
Bolivia hasta lo que es el norte de Córdoba, y desde Chile hasta el Río de
la Plata. Es decir, abarcaba un extenso territorio en el que hoy se
encuentran las provincias de Jujuy, Salta, Tucumán, Santiago del Estero,
Catamarca, La Rioja y norte de Córdoba.
En 1535, esta vez desde el Cuzco (Perú), otros hombres encabezados por Diego
de Almagro, también penetraron en esa vasta región para explorarla en una
imprecisa como infructuosa búsqueda del País de los Césares, El Dorado,
Linlín, Trapalanda, Yungulo o las Sierras de la Plata, según las diferentes
denominaciones que se le daban a esa tierra prometida.
Esta fue la más imponente expedición de la entrada (400 soldados españoles y
20.000 indios auxiliares, nos dice el historiador santiagueño José Néstor
Achával) que recorrió el camino del Inca, ingresando en 1536 a la región del
Tucumán por el extremo norte de la actual provincia de Jujuy (se dan como
posibles la Quebrada de Humahuaca, San Antonio de los Cobres y la Quebrada
del Toro), cruzó la cordillera
hasta Chile y regresó al Perú por el camino de la costa del Pacífico y el
desierto de Atacama, sin encontrar lo que esperaban.
La entrada a lo que hoy es Santiago del Estero
1543 sería el año en que una expedición española entrara por primera vez a
tierras santiagueñas.
Al margen de las distintas interpretaciones que le dieron los historiadores
a la entrada del capitán Diego de Rojas a la región del Tucumán, más
precisamente a lo que hoy constituye el territorio de Santiago del Estero,
en el sentido de si buscaba con intención avanzar por esa línea geográfica
hasta encontrar el Río de la Plata y descubrir la Patagonia, o si se debió a
una causalidad de desviar el rumbo en un lugar llamado Chicoana en el Valle
Calchaquí, desistiendo de seguir a Chile por entender que la ruta del
Tucumán era muy poblada y rica en alimentos, lo cierto es que en diciembre
de 1543, bajando del Aconquija, pasó por las actuales localidades tucumanas
de Tafí, Concepción y Graneros, llegó hasta el sur de Catamarca y entró a
nuestra actual provincia por las sierras de Guasayán.
Las versiones en cuanto al punto de entrada a nuestra provincia de Diego de
Rojas, tanto como el lugar donde se enfrentó con los juríes y fue alcanzado
por una flecha envenenada, como así el sitio de su muerte pocos días más
tarde, varían entre Maquijata -algún otro lugar cercano comprendido entre
los departamentos Guasayán y Choya- y Salavina. No obstante la carencia de
datos exactos en este sentido, su trayecto final, desde la infausta
escaramuza hasta su muerte, comprende las localidades citadas.
Como paradoja del trágico fin que encontró para su vida Diego de Rojas, cabe
señalar que uno de los propósitos que animaron a este capitán de la primera
entrada a nuestro territorio santiagueño -que se había caracterizado siempre
por su buen trato con los indios- era llevar el signo de la evangelización y
el acercamiento con los nativos.
Francisco de Mendoza y Nicolás de Heredia sucedieron en las marchas por la
región del Tucumán a Diego de Rojas en el regreso de la expedición al Perú,
donde aún se registraban enconadas hostilidades por el dominio del Cuzco,
tras el trágico fin de los principales protagonistas de la conquista.
Entre 1540 y 1546, año éste último de retorno de los expedicionarios de
Diego de Rojas, un cúmulo de acontecimientos de relevante magnitud hacían
del Perú el escenario más candente de la conquista. Francisco Pizarro se
enfrentaba a las huestes de Diego de Almagro, a quien hiciera ajusticiar,
pero siendo luego derrotado y muerto por los partidarios de Diego de Almagro
hijo, en 1541. Poco
después, éste era ajusticiado por orden de Cristóbal Vaca de Castro, elegido
por Carlos V para gobernar el Perú tras la muerte de Pizarro.
También por entonces, en ese intrincado y cruento escenario de la conquista,
los hermanos de Francisco Pizarro, Gonzalo y Hernando, se rebelaban contra
Carlos V y tomaban en sus manos la decisión de condenar a muerte al virrey
Blasco Núñez de Vela -designado en 1544- en desacuerdo con las medidas que
había implementado, entre ellas, de quitar beneficios de encomiendas. Sin
embargo, el cometido del Rey para restablecer la paz en el Perú, comenzaría
a tener efecto con el nombramiento del sacerdote y licenciado Pedro La Gasca
como Presidente de la Audiencia de Lima.
Cabe acotar que no debe tomarse a las guerras civiles que tuvieron lugar en
el Perú como un indicativo excluyente de los fines que animaban a aquellos
hombres que descubrían un nuevo mundo. La colonización por parte de España
-a diferencia de otras naciones que lo hacían entonces y lo hicieron con
posterioridad en diferentes partes del mundo subyugando y esclavizando-,
tuvo un sentido misional y cultural que la caracterizó y colocó por encima
de otras, permitiendo -por ejemplo- el casamiento entre españoles y
aborígenes, la igualdad jurídica y social del indio con el blanco, el
dictado de numerosas ordenanzas en ese sentido, un evangelio cristiano para
practicarlo en común, la creación de iglesias, escuelas y universidades,
además de la enseñanza de diversas artes y conocimientos dirigidos al
enriquecimiento espiritual y humanístico y, desde luego, el esfuerzo para la
organización territorial y el crecimiento productivo.
Fundación de la Ciudad del Barco
Pizarro y Almagro en el Perú, y Pedro de Valdivia en Chile, llegaron a
ejercer en su momento los mayores dominios españoles en la región andina de
nuestra América del Sur. De lo que fue la Audiencia de Lima y el Virreinato
del Perú, y de la Gobernación de Chile, partieron las corrientes
expedicionarias que llegaron a nuestro actual territorio provincial y, por
ende, nacional, para fundar y establecer las primeras ciudades.
Con fecha 19 de junio de 1549, ya pacificado el Perú, Pedro La Gasca
extendió una provisión real a Juan Núñez de Prado para que llevara adelante
una nueva expedición a la región del Tucumán, tras el trágico fin de Diego
de Rojas.
Núñez de Prado -de 34 años de edad- siguió el mismo camino que sus
antecesores. También llegó a Chicoana, donde Diego de Rojas decidiera tomar
la dirección que lo llevó a Maquijata. Allí, el nuevo enviado enfrentó y
venció un ataque de indios que dieron muerte a un sacerdote que integraba la
expedición.
La marcha de Prado, tenía un cometido decididamente más determinado que las
anteriores que se habían limitado a la exploración. Esta vez, el objetivo
era establecer una capital para la región del Tucumán.
El 29 de junio de 1550, el lugar elegido fue el valle de Gualán (cerca de la
actual ciudad de Monteros en la provincia de Tucumán). Allí, con los
procedimientos de rigor (actas, testigos, designación de cabildantes y
asentamiento poblacional), Núñez de Prado fundó la Ciudad del Barco,
llamándola así en homenaje a Pedro la Gasca que había nacido en la Ciudad
del Barco de Ávila, en España.
Pero las reyertas entre los conquistadores no habían terminado del todo.
Luego de un enfrentamiento con las huestes de Francisco de Villagra que se
dirigía a Chile para apoyar a Pedro de Valdivia, Núñez de Prado, luego de su
derrota y forzado sometimiento al dominio territorial de éste, se vio
obligado a trasladar la Ciudad del Barco más hacia el norte, para no caer en
la supuesta jurisdicción chilena que pretendían sus contrincantes.
En mayo de 1551, se produce el segundo establecimiento de la Ciudad del
Barco, dentro de la actual jurisdicción de la provincia de Salta, cerca de
la frontera con Tucumán.
Esta vez, Núñez de Prado le extendió el nombre a Ciudad del Barco del Nuevo
Maestrazgo de Santiago (por Santiago Apóstol, Patrono de España y de este
segundo asentamiento de la capital del Tucumán).
No pasaría mucho tiempo hasta que se decidiera un nuevo traslado de la
Ciudad del Barco, debido a los constantes ataques de los indios calchaquíes
y a la falta de condiciones apropiadas para el suministro de alimentos.
Tras una marcha de aproximadamente 300 kilómetros hacia el sur, los hombres
que ya habían erigido dos asentamientos como capital del Tucumán, llegaban
con los bagajes de la ciudad itinerante a un punto que consideraban
apropiado para estar fuera de las demarcaciones geográficas que se
adjudicaba Valdivia desde Chile, quien desoía las recomendaciones de la
Audiencia de Lima de no avasallar territorios del Tucumán. Este sitio estaba
sobre la margen derecha del río Dulce (entonces llamado río del Estero), a
poca distancia al sur de nuestra actual capital provincial.
Con idénticos representantes de la autoridad real, con las mismas normas
para respetar y hacer regir, y con iguales finalidades a las pretendidas en
los dos primeros asentamientos, en el invierno de 1552 (se cree que entre
junio y julio) se establecía en nuestro actual territorio provincial, la 3ª
Ciudad del Barco (lo de 1ª, 2ª y 3ª es por los asentamientos que tuvo y no
porque así se la denominara).
Precisamente porque siempre se habló de tres asentamientos de la Ciudad del
Barco, cabe citar como dato ilustrativo el estudio publicado en 1918 por
Juan Christensen: "La Fundación de Santiago del Estero", donde habla de
cuatro asentamientos anteriores al establecimiento de Santiago del Estero.
En efecto,
dando una primera fundación de tiempo muy breve en cercanías del pueblo
viejo de San Miguel (Tucumán), luego en el valle de Gualán (la que
comunmente se rescata como primera, entre Concepción, Monteros y Santa Ana,
también en Tucumán), el tercer asentamiento en la actual provincia de Salta,
en el valle Calchaquí a la altura de San Carlos, y el cuarto establecimiento
a media legua (sudeste) de la actual ciudad de Santiago del Estero.
Francisco de Aguirre y Santiago del Estero
Mientras tanto, desde Chile, el gobernador Pedro de Valdivia -conocido por
los pleitos territoriales que planteaba- instruía al capitán Francisco de
Aguirre para que avanzara allende los Andes e incorporara poblaciones y
territorios que estuvieran dentro de lo que consideraba jurisdicción de esa
gobernación, a pesar que desde la Audiencia de Lima se había ordenado no
interferir ni modificar los asentamientos del Tucumán.
Por otra parte, la demarcación territorial de la gobernación de Chile se
extendía de norte a sur desde Copiapó (se decía a la altura del paralelo 27º
cuando en realidad es 27º,20’) hasta el paralelo 41º en Arauco, y desde la
costa del Pacífico hasta no más de 100 leguas marinas al Este (64º,34’52" de
longitud). Sin rodeos y para mayor claridad, Valdivia creía que la ciudad
fundada por Núñez de Prado entraba en su jurisdicción y, en consecuencia,
pretendía, arbitraria y equivocadamente, anexar la Ciudad del Barco (y luego
Santiago) a la gobernación de Chile, la cual -como el Tucumán- también
dependía de la Audiencia de Lima, en tanto que la Ciudad del Barco se
encontraba más arriba de esa latitud y más al Este en longitud, en los
27º,11’,30" y 64º,27’48" respectivamente. Más claro: a lo alto y a lo ancho,
fuera de la jurisdicción chilena. Los posteriores traslados, tampoco
entraban en los límites asignados a Chile, Sin embargo, las pretensiones
anexionistas persistirían.
Por cierto, este pleito quedaría superado diez años más tarde, cuando por
Cédula Real del 29 de agosto de 1563, se determinaron los límites de las
gobernaciones de Chile y del Tucumán. Pero los acontecimientos de entonces,
llevaron a que Aguirre iniciara su marcha hacia el Tucumán.
En 1549, por disposición de Valdivia, Aguirre había refundado en Chile la
ciudad de La Serena, tras haber sido diezmada por los araucanos (hoy en día
una atractiva ciudad de características coloniales, llamada así en homenaje,
precisamente, a Pedro de Valdivia que había nacido en Villanueva de La
Serena, España). La marcha de este capitán español -nacido en 1500 en
Talavera de la Reina- no tuvo impedimentos hasta su llegada a la Ciudad del
Barco en febrero de 1553.
Los historiadores coinciden en señalar que Francisco de Aguirre ocupó con 60
hombres bien armados la Ciudad del Barco en ausencia de Núñez de Prado, que
se
encontraba explorando la región de Famatina a más de cien leguas de
distancia. Hasta allí mandó soldados el capitán Aguirre para hacerlo
prisionero y enviarlo a Chile.
Instalado un nuevo Cabildo, Aguirre hizo reconocer los títulos que traía
desde Chile. Pero al poco tiempo, desconoció derechos territoriales a
Valdivia y reclamó al Rey de España que le otorgara la gobernación del
Tucumán.
A todo esto, decidía el traslado de la 3ª Ciudad del Barco a escasa
distancia hacia el norte (media legua), denominando a la ciudad que
levantaba el 25 de julio de 1553 (¿ó 23 de diciembre?) con el nombre de
Santiago del Estero, en virtud de Santiago Apóstol y también instituyéndolo
como Patrono de la misma, como antes lo había hecho Núñez de Prado con la
Ciudad del Barco del Nuevo Maestrazgo de Santiago.
El modo y la forma en que se sucedieron los acontecimientos hasta entonces,
dejaron abiertos ante la historia, diversos aspectos para discutirlos. Uno
de ellos el del traslado o fundación de Santiago del Estero. No obstante,
resulta innegable el hecho del proceso irreversible de asentamiento
definitivo y consolidación de la ciudad establecida por Aguirre.
Más allá de las consideraciones de los historiadores y del criterio de
quienes se debaten entre la fundación o traslado de la ciudad, o contraponer
la fecha del 29 de junio de 1550 en que Núñez de Prado fundó la Ciudad del
Barco por primera vez, a la del 25 de julio de 1553 en que Aguirre dá
nacimiento a Santiago del Estero, lo cierto es que Santiago del Estero
cumple este año de 2003, 450 años de existencia, y de uno u otro modo es la
"Madre de Ciudades" de nuestro país.
Ciudad del Barco
El 29 de junio de 1550, el capitán Juan Núñez de Prado -proveniente de
Potosí y designado desde la Ciudad de los Reyes, Lima- funda en la región
del Tucumán la Ciudad del Barco (a la altura de lo que hoy es la localidad
tucumana de Monteros), llamándola así en homenaje al sacerdote y licenciado
Pedro La Gasca, Presidente de la Audiencia de Lima, que había nacido en la
ciudad del Barco de Ávila, en España. En 1551, la lleva más al norte, entre
las actuales ciudades salteñas de San Carlos y Rosario de la Frontera. En
1552, la traslada nuevamente más de 270 kilómetros al sur y funda por
tercera vez la Ciudad del Barco, entre 1,5 y 2 kilómetros de distancia
(sudeste) de lo que hoy es la ciudad de Santiago del Estero.
En 1553, el capitán Francisco de Aguirre -proveniente de Chile- traslada la
Ciudad del Barco y establece la ciudad de Santiago del Estero, llamándola
así por Santiago Apóstol, Patrono de España, y por el río del Estero (nombre
que se le daba entonces al río Dulce).
Nunca se ha puesto en duda la obra fundacional de Núñez de Prado con la
Ciudad del Barco, ni mucho menos nadie ha pretendido dejar en el olvido lo
que hizo, como tampoco es el caso desconocer y revertir el proceso histórico
que sobrevino a partir del surgimiento de Santiago del Estero efectuado por
Aguirre.
Si bien se han encontrado fragmentos del acta fundacional de la Ciudad del
Barco, y entre otras consideraciones se argumenta el hecho de que el 13 de
febrero de 1555, por decreto de la Real Audiencia de Lima, se manda
restituir a Núñez de Prado como gobernador del Tucumán (a partir de lo cual
surge el misterio de su nunca develada desaparición, luego de presentarse
ante el Cabildo de Chile que anunció públicamente su designación), existen
asimismo criterios que sostienen el nombramiento de Aguirre como gobernador
en tres oportunidades, la primera partir de marzo de 1554, luego de ser
teniente de gobernador de Valdivia, y luego en 1563 y 1569 (nombrado ya por
los virreyes del Perú con aprobación real), que llevan a decir que, al
momento de surgir Santiago del Estero, no hubo después nada que revocara el
hecho, siendo el proceso temporal a través de los siglos -con todo lo que
ello implicó y significa-, la afirmación de esta ciudad: "Madre de
Ciudades".
Después de 450 años de existencia, ¿sería el caso cambiar a Santiago del
Estero por la Ciudad del Barco, cuando todo lo que ocurrió durante cuatro y
medio siglos fue dentro de su seno e identidad?
Desde luego que Núñez de Prado fue el fundador de la primera ciudad que se
asentó en nuestro territorio, como también es cierto que Aguirre la mudó y
le cambió el nombre, dejando a la posteridad abierta una discusión que
parece no haber terminado.
Pero de lo que se trata en este año tan particular de 2003, es de celebrar,
concretamente, los 450 años de Santiago del Estero, como santiagueños. Sin
que ello sea óbice para también conmemorar los 453 años de la primera Ciudad
del Barco.
En este sentido, podríamos decir que nuestra ciudad capital, y por ende la
provincia que surgió de su seno, no dejará de ser lo que es y lo que será
por una cuestión de fechas y de nombres que, en definitiva, se confundieron
en una época compartida de intrincados episodios que, a pesar de haberle
dado origen, están superados en el tiempo, y de ninguna manera alterarán su
identidad y destino.
Esta ciudad ya no es ni de Prado ni de Aguirre. Obviamente nació con ellos,
porque es la consecuencia de lo consumado por ambos. Pero por sobre todo, es
de los santiagueños y sus generaciones venideras, como lo fue de sus
ancestros que cobraron y nos dieron identidad propia, contribuyendo a la
formación, independencia y crecimiento de nuestro país.
Más allá de lo hecho en su tiempo por Núñez de Prado y Francisco de Aguirre;
el primero por su génesis fundacional, y el segundo por dar nacimiento desde
Santiago del Estero a nuevas poblaciones, costándole en ello hasta la vida
de su hijo Valeriano en un enfrentamiento con los calchaquíes, Santiago del
Estero es el resultado definitivo de lo que fue una ciudad itinerante que,
al cambiar de nombre y de lugar, se convirtió en madre de ciudades.
La presente síntesis no tiene la intención de derrumbar criterios formados,
cualesquiera sean, ni mucho menos apuntar a un juicio de valor particular en
la visión de los hechos.
La cuestión medular de todo esto, y si cabe algún juicio y revisión de la
misma exigiendo una mayor profundización en su tratamiento, no corresponde
al caso y finalidad de este texto que está dirigido a mostrar en forma
sintética lo que fue el proceso fundacional de la ciudad de Santiago del
Estero.
Esta reseña, sólo pretende contribuir a dar una breve información, lo más
clara posible, sobre los hechos fundacionales de la Ciudad del Barco y
Santiago del Estero -lo que implica al mismo tiempo el origen de nuestra
provincia y desde luego de la Patria-, como un aporte a nuestra comunidad y
a quienes visiten nuestra ciudad.
Ciudades fundadas por Santiago del Estero
Londres (Catamarca): 1558 (Juan Pérez de Zorita). Posteriores traslados en
1607 y 1633.
Tucumán: 1565 (Diego de Villarroel).
Córdoba: 1573 (Jerónimo Luis de Cabrera).
Salta: 1582 (Hernando de Lerma).
La Rioja: 1591 (Juan Ramírez de Velasco).
Jujuy: 1593 (Francisco de Argañaraz y Murguía).
Catamarca: 1683 (Fernando de Mendoza de Mate de Luna).
Otras poblaciones fueron fundadas al promediar el siglo XVI por expediciones
que partieron desde Santiago del Estero, pero que a raíz de levantamientos
aborígenes o por fenómenos naturales desaparecieron, resurgieron por breve
lapso o perduraron en menor importancia que las capitales existentes hoy en
día. Así fueron los casos de Córdoba de Calchaquí, establecida en 1559 donde
había estado la 2ª Ciudad del Barco (territorio salteño) y Cañete, en 1560,
en proximidades de la primera Ciudad del Barco (territorio tucumano).
En 1566, Diego de Heredia funda la ciudad de Esteco (territorio salteño) que
llegó a ser una de las más ricas y florecientes ciudades del Tucumán.
En 1567, Diego de Pacheco cambia el nombre de Esteco por Nuestra Señora de
Talavera (o Talavera del Esteco), trasladada en 1592 por Ramírez de Velasco
a Nueva Madrid de las Juntas (desaparecida en 1692 por un terremoto e
inundación del río Juramento).
En 1577, el gobernador Gonzalo de Abreu fundó otros dos asentamientos
poblacionales que desaparecieron ese mismo año: San Clemente (en territorio
tucumano) y San Clemente de la Nueva Sevilla (en territorio salteño).
A estas poblaciones siguieron otras como Nueva Madrid de las Juntas, entre
Córdoba y La Plata, luego Sucre (Ramírez de Velasco), San Salvador de
Velasco, en Jujuy (Francisco de Argañaraz y Murguía), desaparecidas también
éstas, pero que fueron abriendo el camino expansivo de la epopeya
fundacional de nuestro actual territorio argentino, a partir de Santiago del
Estero y del establecimiento de las principales ciudades del noroeste y
centro que surgieron a su impulso y que le ha valido el justo calificativo
de "Madre de Ciudades".